Macaco de Berbería, magote; mona de Gibraltar

Macaca sylvanus


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1764 Ros

País Valencià

Bugìu, bugìa, mono, mona.

[ROS, Carlos (1764): Diccionario Valenciano-Castellano, escrito por Carlos Ros, Notario y Escrivano público, por Autoridades Apostólica, y Real, natural de esta muy Noble Insigne, Lealíssima, y Coronada Ciudad de Valencia. En Valencia. En la Imprenta de Benito Monfort, junto al Hospital de los Estudiantes. Año 1764.] books.google.es


1823 Bory de Saint-Vincent

Andalucía: Serranía de Ronda (Málaga)

V. La Péninsule fut jointé à l'Afrique. [...] Une tradition recueillie par Buffon et par Latreille, établit que des Signes [monos] vécurent autrefois dans quelques parties de la Sierrania de Ronda. On voyait naguère de ces singes sur l'inaccessible rocher de Gibraltar, où l'on prétend qu'il en existe même encore. A-t-on jamais dit que Chypre, la Morée, la Calabre ou la Cicile aient nourri des Signes ou de Caméléons? (p.231)

[BORY DE SAINT-VINCENT, Jean-Baptiste (1823): Guide du Voyageur en Espagne, par M. Bory de Saint-Vincent, correspondant de l'académie de sciences, l'un des officiers supérieurs anciennement attachés au dépôt de la guerre, et aide-de-camp de son excellence le duc de Dalmatie, durant la dernière guerre d'Espagne (1808 a 1813). Louis Janet, librairie, rue Saint-Jaques, n.º 5. Paris. 1823.] books.google.es


1872-1876 Vilanova y Piera

Gibraltar

En Europa no se encuentra ya sino una especie [de mono], de la que solo existe una tribu en las rocas de Gibraltar, donde vive protegida por la guarnición. Es probable que los antecesores de esa tribu fueron importados del África.

LOS MACACOS - Macacus. En las costas de Guinea se designa a todos los monos con el nombre de 'Macak' o 'Makako'; en el lenguaje científico se aplica este nombre a una tribu poco numerosa, cuyas especies habitan en la parte sudeste del Asia y en África. En los últimos tiempos, ciertos naturalistas han dividido esta tribu en dos, distinguiendo los macacos asiáticos provistos de cola ('Macacus') de los monos africanos sin ella, o sean magotes ('Innus'), que viven también en las rocas de Gibraltar. Estos dos grupos tienen tantos carácteres comunes en sus formas y método de vida que pueden muy bien comprenderse en uno solo. [...] EL MACACO MAGOTE (Macacus inuus). Probablemente se conoce este mono desde la más remota antigüedad; los romanos le utilizaron principalmente para estudiar anatomía. El magote es, a no dudarlo, el mono del que nos dice Plinio que imita todas las cosas, que aprende a jugar al chaquete, que reconoce una imagen de cera y que le gusta que se ocupen de él, etc. Otros escritores, después de Plinio, han hecho también mención del magote. León el Africano dice que se halla con mucha frecuencia en los bosques de la Mauritanica; que se asemeja al hombre, no solo por sus manos, sino por sus pies y hasta por su cara, y que la naturaleza le ha dotado de la más notable prudencia. En cuanto a los individuos domesticados, manifiesta que ejecutan las cosas más increibles; que son muy coléricos e inclinados a morder, pero que se dejan calmar fácilmente. Varios escritores hablan también de este mono en términos poco más o menos semejantes. [...] DISTRIBUCIÓN GEOGRÁFICA Y RESIDENCIA.- Es el único macaco de África y el que vive aún libre en Europa. Habita al nordeste de África y el peñón de Gibraltar. USOS, COSTUMBRES Y RÉGIMEN.- Se reúnen en numerosas bandadas, conducidas por un viejo macho muy experto; y es prudente, astuto, muy disimulado, ágil, diestro y vigoroso, y en el caso de ataque se defiende con valor y muerde furiosamente. Cuando se halla excitado, hace más gestos que ningún otro mono, mueve rápidamente los labios en todos los sentidos y rechina a veces los dientes. [...] Durante mi permanencia en el mediodía de España (1856), no pude averiguar nada de cierto acerca de la bandada que habita las rocas de Gibraltar. Dijéronme que era siempre bastante numerosa, pero que no se dejaba ver con frecuencia, desde lo alto de la fortaleza, y con el auxilio de un anteojo, se divisan a menudo algunos individuos de esta especie, que buscan su alimento levantando las piedras y haciéndolas rodar algunas veces hasta la falda de la montaña. Rara vez se aproximan a los jardines; los españoles no saben nada de positivo acerca del origen de estos animales, e ignoran si han sido siempre europeos o si, procedentes de África, se han aclimatado en el país.

A. G. Smith ha publicado en un informe tan interesante como instructivo, el resultado de las observaciones y de los datos que recogió acerca del magote (A. G. Smith, zoólogo, Mayo 1862)". Habiéndose puesto en duda con frecuencia, hasta por un capitán de buque que había desembarcado muchas veces en Gibraltar, que se hallase esta especie en Europa, Smith había llegado casi a creer que no existían dichos monos en aquella localidad. Cierto día que subió a la cima de la roca donde estaba el pabellón, a fin de admirar el magnífico golpe de vista que se disfruta desde allí, díjole el guarda que los monos acababan de salir, y entonces pudo tomar Smith los informes más minuciosos, debiéndose a él los datos siguientes:

[Cita:] "Los monos viven en el peñón desde tiempo inmemorial, y no es fácil saber cómo y cuando han atravesado el mar. Cierto es que existe una leyenda morisca sobre este asunto, pero da una explicación demasiado cándida, diciendo que dichos monos conocen, aún hoy día, un paso subterráneo entre Marruecos y Gibraltar, a través del estrecho. La verdad es que en aquella plaza existen los magotes, por más que su número se haya reducido notablemente, puesto que durante algunos años no se contaban más de cuatro individuos. Rara vez se los ve; apenas cambia de dirección el viento, mudan ellos de domicilio; son muy frioleros, temen mucho las variaciones de temperatura, particularmente si al viento del este sucede el del oeste, y viceversa, en cuyo caso tratan de resguardarse ocultándose entre las rocas. Su viveza es notable; prefieren situarse al borde de los precipicios, donde encuentran un gran número de agujeros y cavernas que son para ellos un abrigo seguro y tranquilo; el alimento no les falta y parecen estar muy bien mantenidos. Entre las piedras crecen numerosas plantas cuyas hojas y frutos comen; gústales sobre todo las raíces azucaradas de la palmera enana, que abunda mucho en aquellas rocas, y para variar de régimen, comen también escarabajos y otros insectos. Dícese que cuando maduran los frutos bajan algunas veces de sus rocas para saquear los jardines de la ciudad, pero este hecho necesita confirmarse. Créese en general que son muy tímidos, y se asegura que huyen al menor ruido, si bien el guarda sostuvo lo contrario, mostrándome algunas rocas desde donde le habían estado mirando por la mañana, sin que al parecer les causara impresión alguna el uniforme inglés. Permanecieron bastante tiempo a unos treinta o cuarenta metros del parapeto donde se apoyaba el guarda, y se retiraron sin apresurarse. Se les considera como poco sociables, pues no se les ve sino muy rara vez, y esto cuando mudan de vivienda para resguardarse del viento. Sin embargo, nadie los persigue, antes por el contrario, se evita cuidadosamente molestarlos. no he podido averiguar a punto fijo desde cuando se les dispersa tamaña protección; pero debe tratar seguramente de la época en que los ingleses se apoderaron indignamente de la plaza [sic]. Desde 1844, el gobernador los protege de un modo especial y apunta cuidadosamente las fechas de su aparición y su número. Según consta en su registro, se les ve cuando menos una vez cada diez días, y en ocasiones con más frecuencia, observándose que cambian de morada lo mismo en verano que en invierno, con el fin de evitar el viento. En 1856 contábanse diez individuos, pero este número se redujo poco a poco a cuatro, y la colonia se extinguirá desgraciadamente por completo, atendido a que estos últimos son del mismo sexo. ¿No habrá entre los numerosos oficiales de Gibraltar algún hombre de bastante abnegación que vaya a las costas de Berbería [regiones costeras de Marruecos, Argelia, Túnez y Libia], país con el que existen hoy tan frecuentes y fáciles comunicaciones, para adquirir algunos magotes, que se dejarían en libertad en la roca? Entonces podríamos esperar que la especie se multiplicara de nuevo y que continuara representando en Europa el orden más elevado de los mamíferos."

Inútil parece añadir que todos participamos de los deseos del inglés, pues la desaparición de estos monos sería una verdadera pérdida para Europa.

[VILANOVA Y PIERA, J. (1872-1976). La Creación. Historia Natural. Montaner y Simón Editores. Rambla y Plaza Cataluña, 18 y 20. 1872: Volum I (Mamíferos); 1873: Volum II (Mamíferos), Volum III (Aves); 1874: Volum IV (Aves), Volum V (Reptiles y Peces); 1875: Volum VI (Articulados); 1876: Volum VII (Botánica), Volum VIII (MINERALOGÍA: Geología y Paleontología)]


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Recopilación bibliográfica y transcripciones de Jacint Cerdà

En continua actualización.