Dromedario, camello; camell

Camelus dromedarius


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1580 Onofre Pou

Catalunya

De algunes besties salvatges:

Camell. Camellus, camelli. [...]

Dromedari. Camelus dromas, dromadis. [...] (fulles 44-45)

[POU, Onofre (1580): Iesus: Thesaurus Puerilis. Authore Onophrio Povio Gerundensi Artium Doctore. Apud Ioannem Paulum Menescal. Barcinone.] books.google.es


1628 Tassas

Reino de Castilla

Sedas y telas de Italia:

[...] Chamelotes negros y de colores de Levante de pelo de camello, de aguas y lisos, a nueve reales la vara. (hoja 6)

[TASSA DE LOS PRECIOS A QUE SE HAN DE VENDER LAS MERCADERÍAS Y OTRAS COSAS DE QUE NO SE HIZO MENCIÓN EN LA PRIMERA TASSA, Y REFORMACIÓN QUE AORA SE HA HECHO POR LOS SEÑORES DEL CONSEJO, EN ALGUNOS PRECIOS QUE SE PUSIERON EN ELLA. Con las declaraciones de algunas dudas que se han ofrecido sobre la observancia de la Premática que se publicó en treze de Setiembre de mil y seiscientos y veinte y siete años, con la primera Tassa. Madrid. 1628.] google.es/books


13.10.1631 El Noticiario Universal

Madrid

MONARQUÍA Y TAUROMÁQUIA (Julio Gállego). [...] Hay un curioso librito, titulado "Anfiteatro de Felipe el Grande" (grande como un pozo, más grande cuanto más tierra le quitan como decían los maldicientes), editado en Madrid, en el cual su autor, Pellicer de Tovar, cuenta la "fiesta agonal" celebrada en los jardines del Retiro el 13 de octubre de 1631, para celebrar dignamente los dos años cumplidos por el príncipe heredero, Baltasar-Carlos. se celebró en una plaza o anfiteatro de madera, en cuyo centro se instaló una gran tortuga de madera hueca, como el caballo de Troya, rellena de hombres que picaban con sus pértigas a los animales sueltos por el ruedo, y que parecían directamente salidos del arca de Noé: león, tigre, oso, camello, zorra, mona, caballo, mula, gato montés y gallo, sin olvidar, claro está, un bravísimo toro, que puso la fiesta en un brete, al desmandrarse y amenazar a todo el mundo. Gracias que allí estaba Felipe IV, en su palco real, quien, sin descomponerse ni perder su real sosiego, pidió un arcabuz, "lo tomó con gala, y componiendo la capa con brío y requeriendo el sombrero con despejo, hizo la puntería" y mató al toro instantáneamente, sin necesidad de puntilleros. [...]

[El Noticiero Universal. Núm.25209. Barcelona. Jueves, 15 de Junio de 1967. p.2.] Arxiu de Revistes Catalanes Antigues: arca.bnc.cat (elegir palabras clave)

(continúa)

NOTICIA DEL ESPECTÁCULO DE LAS FIERAS, EN EL ANFITEATRO DE FELIPE EL GRANDE. Antes de entrar a los Elogios que los mayores Ingenios de España han escrito al Acierto de su Rey, me ha parecido decir sumariamente el motivo de aquella Solemnidad, raras veces celebrada en Castilla, i vista muchas en Roma en tiempo de sus Césares. Tuvo la Antigüedad diversos ritos en sus Juegos, i cada Nación sus ceremonias encontradas conforme la aplicación de sus Provincias; bien que tomando unas de otras, según descaecían o se aumentavan estas o aquellas Monarquías. Grecia, que fue casi el origen más moderno de las novedades que después se introduxeron en supersticiones, inventó los Juegos Olímpicos, Pitios, Nemeos e Isthmio, en honor de Júpiter, Apolo, Achemoro i Neptuno, donde los que festejavan aquellos espectáculos, examinavan en arras, i en apuestas, su valor en la lucha, su ligereza en la carrera, su destreza en el blanco, i su agilidad en todo. Después Italia, que fue la que se valió más de la usança Griega, desde las Leyes hasta las Costumbres, començó a honrar sus Ídolos i a solenizar sus vitorias en sus Circos o Anfiteatros, con los Juegos Gladiatorios, donde lidiaban hombres, o alquilados o condenados a muerte. Luego, con los Ferales, donde las Fieras o peleavan entre sí, o despedaçavan los delinqúentes. Con los Agonales después, en que eran varios los Espectáculos de Scenas i de Histriones, Flaqueó el Imperio de los Romanos, passó aquel siglo, dexando de tantas Solenidades más que la imitación, la noticia que sirva a la erudición i no al exemplo. Pues de los Juegos o Anales o Secalares, que començó Valerio Publicola, i se prosiguieron en segundos, terceros i quartos, hasta los Anfiteatros de Julio Cesar, Augusto, Estatilio Tauro, Calígula i Domiciano, hoy solo tenemos la memoria. Descoger aquí toda la noticia de los Anfiteatros antiguos, Circos, Arenas, Caneas i Palestras que usaron, fuera despropósito, i querer trasladar a Justo Lipsio, Juan Rosino, Tomás Dempstero, Alexandro de Alxandro, Andrés Tiraquelo, Juan Meursio, i Julio César Bulenguerao, que han escrito Volúmenes enteros deste intento. Solo diré, que dividido el pode rde los Romanos en troços, quedó en España la Fiesta que se celebrava en el Circo Flaminio, que era de Toros sola, tan aborrecida de Tertuliano, Salviano i Cipriano, como derogada por los Emperadores Honorio i Teodosio, pues desde que a esta belicosa Provincia la oprimió el yugo de la armas de Roma, admitió como la habla, las costumbres. Después, con la invasión Africana heredó de sus bárbaros Ginetes la disciplina de la Caña i el manejo de la Adarga, Fiesta que tan válida ha estado en Castilla, que desterró las Justas i los Torneos i mereció que la solenizassen diversas vezes sus Reyes.

Para variar destos dos Espectáculos, quiso el Excelentíssimo Conde Duque renovar aquel exercicio que tanto aplaudió el Foro Romano, i festejar a las Magestades Católicas de Felipe el Grande i Doña Isabel de Borbón, Reyes nuestros, con hazerles una Fiesta al uso antiguo de Roma, que celebrasse los felicíssimos años del Serenísimo Don Baltasar Carlos de Austria, Príncipe de Asturias, que cumpla tantos como costó deseos a nuestra España. Previno quantos Brutos pudo juntar la diligencia i el poder, i assí entraron en la Arena a temerario duelo, i a confusa batalla, los Animales más feroces que ha sabido rezelar el miedo, i despreciar el valor. Concurrieron el León, Rey de las Fiestas, cuya obediéncia ya tantas vezes se ha visto jurada en Albania i África, quantas Eiano i Solino encarecen. La Tigre Hircana, que en ferocidad i ligereza jamás cedió a ninguna en los Montes. El Osso, que en lo robusto i lo fuerte compite con todas. El Toro, que en ánimo i fiereza los excedió en esta ocasión. El Cavallo, que en lo generoso i lo bizarro es el más airoso empeño de la Naturaleza. Y el Lebrel que en la tenacidad es el más rebelde, i en el acometimiento el más denodado. Actos acompañaron otros menores, para que sirviessen a la risa i al entretenimiento. Determinóse quese celebrasse esta Fiesta en la Plaça que llaman del Parque, i no profanar con regozijos la tristeza que tenía por las dos recientes desgracias que llorava, pues serán memorables i funestos para ella, señalándolos con piedra negra, los días de san Claudio Mártir i de san Luis de Francia, que en el primero aconteció el incendio que desfloró la suntuosidad de sus edificios, i en el segundo, la ruina trágica de tantas vidas como se perdieron en ella, entre el alboroço de unos Toro i Cañas. La novedad de la Fiesta llamó la curiosidad i convocó assí Forasteros, como Naturales. Jamás vio Roma en sus Escaños, Eqüestres o Plebeyos, mayor ni más lucido concurso. Bien me acreditará quien supiere que assistan sus Magestades i Altezas, Prelados, Consejos, Reynos, Embaxadores, Grandes, Títulos i Cavalleros, con toda la mayor nobleza de España. Començóse el Espectáculo i fue el sucesso fuera de toda esperança, porque encogiendo el León su fiereza, recatando su horror el Tigre, i perdiendo algunos Animales la vida, triunfó de todos animoso el Toro. Passeó el Circo como Señor del, sin que ninguno de los demás Brutos se lo impidiesse. Él solo acometía, huyéndole todos. Desatendía el Vulgo todo el resto de las Fieras, i solo se detenía en la admiración de ver el ardimiento de aquel Bruto. Ni el León, ni el Osso, ni la Tigre se atrevían a esperar sus iras, desmintiendo con esta cobardía el crédito que la dilación de la experiencia los ha dado de feroces, i las mentiras de los Escritores de intrépidos, pues se hallaron medrosos, por más que procuravan juntarlos unos Hombres que cubiertos de una artificiosa Tortuga de madera, que movían ciertas ruedas, iban dentro para instigar los Animales, con picarlos a que se embistiessen. No imagino que el Toro Maratonio, que tanto infestava las comarcas de Tetrápolis, era más animoso ni más terrible, ni tampoco sospecho que alcançó Teseo mayor gloria en vencer a aquel i sacrificarle en las Aras de Apolo Délfico, que grangeó nuestro poderoso Monarca en prostrar a este con el más glorioso Acierro que saben la edades. El Toro del Cielo pudiera estar con embidia, como el León con saña, de ver cobarde al Africano aqueste, de mirar triunfante al Español aquel. Pero si era Español, que mucho venciesse las demás Fieras? Que este felicíssimo Clima aún hasta sus Brutos cría belicosos, influyendo en la parte del valor igualmente en lo irracional, que en lo racional.

Mirava su Magestad la valentía de aquella Fiera i deseoso de que Bruto que a sus ojos avia andado tan intrépido, no quedasse sin premio, quiso hazerle el mayor favor que pudiera desear, a ser capaz de razón. Porque supuesto que entró en aquel Anfiteatro a morir, perdonarle la vida, fuera castigo, dexándole a riesgo de que otro día la perdiera en Coso plebeyo, i a manos viles. Mejoró de instrumento i alcançó, en fé de su valor, la muerte por la mejor mano que supiera elegir su instinto. Viendo pues nuestro César impossible el despejar el Circo de aquel Monstruo Español, porque los que pudieran desjarretarle, le hallavan defendido en los demá Animales que le huían, pidió el Arcabuz enseñado en los Bosques a semejantes empresas, i sin perder de la mesura Real, ni alterar la Magestad del semblante con ademanes, le tomó con gala, i componiendo la capa con brío, i requiriendo el sombrero con despejo, hizo la puntería con tanta destreza, i golpe con Acierto tanto, que si la atención más viva estuviera azechando sus movimientos, no supiera discernir el amago de la execución, i de la execución el efecto, pues encara a la frente el Cañón, disparar la Bala i morir el Toro, aviendo menester forçosamente tres tiempos, dexó de sobra los dos, gastando solo un instante en tan heróico golpe. La sangre del ya cadáver disforme se vio primero enrojecer la Plaça, que oyesse el viento el estallido de la pólvora. Despertó el aplauso popular tan hermoso golpe. Pero que mucho celebrasse en su Rey el Vulgo, lo que aún obrado por un hombre particular, encareciera? Aquellos aplausos que la Antigüedad observava en esmejantes Aciertos, fueron demostraciones cortas, pues ni su juntar de manos, ni su romor de vozes, igualó el regozijo con que festejó el Pueblo la destreza de su Rey. [...]

[p.95: Epigrama XLVII, de Don Alonso Carrillo, Mayordomo del Serníssimo Infante Cardenal.] Vencedor del famoso Tigre Hircano, I del León de Libia generoso, del Osso Pireneo, i del glorioso Cavallo, el Toro se paró, no en vano. Pero quando la Frente, más ufano levantava el Vulgo, que el Coso, en su misma sobervia, el polvaroso rayo le derribó de ardiente Mano. No faltava a tu Gloria sino Suerte semejante, aunque España sus Riberas te diera por sus Nietos i su Fama. competiste con Reyes en la Muerte, de tal Braço ambiciosa, no con Fieras, mas dichoso que Estrella de Luz llama.

[p.132 y siguientes: Romance I, de Don Francisco de Quevedo Villegas, Cavallero del Orden de Sant-Iago.] Cita: gallo ("Un gallo salió espués, porque los Quiquiriques dizen que son su Broquel."), macho ("Salieron Macho i Cavallo sin Albarda y sin Jaez."), mona ("La Mona, que en las Tabernas suele ahogar el bever en azémila penada, allí la ahogó el cordel."), camello ("El Camello, que está hecho a los Magos de Belén, con las heridas del Toro tuvo muy poco plazer."), gato montés ("Sin pluma un Gato Montés, i andando buscando causas, fue merienda de un Lebrel"), tigre ("Salió el Tigre, escarbó el Toro, con que le mandó bolver."), zorra ("La Zorra, que en tantas Gentes se llama Vuessa merced, i que con capa y manots Hembras i Varones es.")

[PELLIER DE OSSAU Y TOVAR, José (1631): Anfiteatro de Felipe el Grande, Rey Católico de las Españas, Monarca Soberano de las Indias de Oriente y Occidente, Siempre Augusto, Pío, Feliz i Maximo. Contiene los Elogios que han celebrado la Suerte que hizo en el Toro, en la Fiesta Agonal de treze de Octubre deste año de M.DC.XXXI. Dedícale a su Magestad, Don Ioseph Pellicer de Touar Señor de la Casa de Pellicer, Cronista de sus Reynos de Castilla i Leon. En Madrid, Por Juan Gonçalez. pp.27 y siguientes.] hdh.bne.es


1826-1829 Miñano

Islas Canarias

ADEJE [municipio de la isla de Tenerife]: Prod. trigo, cebada, maíz, higos, cochinilla, ganado lanar, cabrío, camellos, ganado mular y caballar de la casta de Cordobeses.

[MIÑANO Y BEDOYA, Sebastián (1826-1829). Diccionario geográfico-estadístico de España y Portugal. Imp. Pierart-Peralta. Plazuela del Cordón. Madrid. 1826: Volum I (A-BAR), Volum II (BAR-CAS), Volum III (CAS-ESP), Volum IV (ESP-HOC), Volum V (HOC-MEM); 1827: Volum VI (MEN-PES), Volum VII (PES-SAN), Volum VIII (SAN-TOR); 1828: Volum IX (TOR-VIL), Volum X (VIL-Z); 1829: Volum XI (Suplemento)]


1845-1850 Madoz

Islas Canarias

ADEXE [Adeje, municipio de la isla de Tenerife, Santa Cruz de Tenerife]: Está situado al SO de la isla, en una campiña poblada de mieses y cañas dulces [...]. Hay un castillo, un palacio grande, un ingenio de azúcar, el único que ha quedado de tantos como hubo en Tenerife, en que se muelen todos los años de 24 a 30,000 libras.

[MADOZ, Pascual (1845-50). Diccionario geográfico-estadístico-histórico de España y sus posesiones de Ultramar. Imprenta de D. Pascual Madoz. Calle de Jesús y María, núm.28 & Est. Tipográfico-Literario Universal, Calle de la Madera baja, núm.4. Madrid. 1845: Volum I (ABA), Volum II (ALI); 1846: Volum III (ARR), Volum IV (BAR), Volum V (CAA); 1847: Volum VI (CAS), Volum VII (COR), Volum VIII (FAB), Volum IX (GUA), Volum X (LAB); 1848: Volum XI (MAD); 1849: Volum XII (NAB), Volum XIII (PIA), Volum XIV (SEA), Volum XV (TOL); 1850: Volum XVI (VIA)]


14.1.1887 Diario de Tortosa

Información general

CURIOSIDADES.- Escala de la vida zoológica: El conejo vive de 6 a 7 años. La ardilla de 7 a 8. La zorra de 11 a 15. El gato de 12 a 16. El perro de 16 a 20. El lobo y el oso de 18 a 20 [realmente, el lobo en libertad, unos 13; el oso, 20-25]. Las reses vacunas, lanares y cabrías de 18 a 20. El rinoceronte de 20 a 22. Las aves de corral de 22 a 28. El cachalote de 28 a 30. El caballo, el asno y el mulo de 30 a 35. El camello 100 [40-50]. La tortuga 110 [70]. El águila 120 [70]. El cisne 160 [35]. El elefante 400 [70]. La ballena 1000 [de 65 a 85].

[Diario de Tortosa. Viernes 14 Enero 1887: link. Buscador de prensa catalana: cercador]


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Recopilación bibliográfica y transcripciones de Jacint Cerdà

En continua actualización.